Motomami y el castellano en la cima del mainstream

A pesar de los recelos de una sociedad tan profundamente xenófoba como la norteamericana, ha habido artistas hispanohablantes que han cimbrado a la industria musical, y con ello, abierto brecha para la legitimidad pública y de oportunidades en el ámbito musical del mercado norteamericano.

Pienso en casos como: Selena, Luis Miguel, Shakira, Marco Antonio Solís, J Lo, Enrique Iglesias, Gloria Estefan, Juan Gabriel, Jenny Rivera. O Ricky Martin con su “Livin’ La Vida Loca”, que fue la primera canción en ser número 1 del Billboard, hecha completamente en Pro Tools.

Éstos ejemplos y otros tantos mas del pasado, nos dan una idea del porque no es ajeno que gente como Karol G, Bad Bunny o Kali Uchis, se encuentren en el pináculo del mainstream de este mundo post covid del 2022, y que independientemente de las deliberaciones del gusto como diría Bourdieu, no se les puede negar que han ido contribuyendo con la batalla comercial del castellano contra el inglés en el mercado norteamericano de la música.

Uno de estos casos del presente es Rosalía, cantante y compositora española que cobró notoriedad en el espectro público luego de su álbum conceptual “El Mal Querer”, resultado de la hibridación del flamenco con el art pop y la música electrónica.

Recuerdo haber escuchado el “KICK i” de la artista venezolana Arca, conocida por su trabajo como productora de la siempre innovadora Björk, y pensar internamente: “Jamás había escuchado algo así, es como si metieras en una licuadora: el flow y estilo de Ivy Queen, la maestría de los sintetizadores de Wendy Carlos, y lo esquizoide de Trent Reznor de Nine Inche Nails en una sola artista”.

Seguramente Rosalía pensó algo cuando tuvo contacto con la música de Arca, porque su
colaboración en la composición de la canción “KLK”, dejó más que el track. Porque sí bien la música de Rosalía, desde un inicio ha adoptado un carácter experimental, no me queda la menor duda, que fue de este vínculo que ella decidió el virar sonoro de su nuevo álbum.

Este es el caso de su más reciente material, “Motomami”, que contiene 16 temas, de entre los que tenemos a: “Saoko”, con ese piano distorsionado, “Candy” con una progresión armónica llamativa mientras se repite ese “Na, na, na, na”, le sigue “La Fama” feat The Weekend, una bachata que parece producida por Kevin Parker, “Bulerías” un track flamenco minimalista entre voz con high pitch y samples de aplausos, “Chiken Teriyaki” un reggaetón standard, “Hentai” una pieza a piano y voz, glitcheada al más puro estilo de la icónica Arca.

“Bizcochito” otro reggaetón standard con su voz pitcheada, “G3 N15” otra pieza a piano y voz, prima del track “Candy”, “Motomami” con un synth bass bastante ácido, “Diablo” otro reggaetón con su voz pitcheada al estilo de Arca, “Delirio de Grandeza” un danzón Agustínlaresco con electrónica interesante, “CUUUUuuuuuute” con su mezcla de glitch y piano, “Como un G” una balada redentora con la frase obradorista “Amor con amor se
paga”, “Abcdfg” una declamación del subconsciente a modo del juego “basta”, donde se le olvidó la “L” de “La Rosalía”, “Combi Versace” feat Tokischa, un itinerario de fiesta a ritmo de reggaetón, y por último “Sakura”, una canción acerca de superar las pérdidas.

Mejores tracks:
/Candy
/Diablo
/CUUUUuuuuuute





Jalil Cervantes es músico y artista multidisciplinar, Licenciado en Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, actualmente es docente del Centro Universitario de las Artes de la UASLP.


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